Sociedad Cultural Abenzoar - Agüeros
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Es el propósito de este articulillo hacer un poco de justicia y dedicar alguna atención a una figura frecuentemente olvidada o, cuando menos, denostada por gentes de aviesa intención. Nos referimos al “agüero”. El término en sí es un neologismo, quiérese decir: palabra de nueva creación, nunca antes usada fuera de estas lindes. A primera vista, puede inducir un tanto a engaño el susodicho vocablo, dado que remite, como bien se puede ver, al líquido conocido como “agua”. No es así la cosa, sin embargo, ya que nuestro agüero poco o nada tiene que ver con ese elemento. Algunos que, llevados de su natural cándido, o pedante, como luego se verá, han querido ceñir el asunto a los términos de la lengua conocida, prefieren utilizar otra palabra: “aguador”. De las dos acepciones que en el Diccionario de la Real Academia se dan para “aguador” reza la primera como sigue: “persona que tiene por oficio llevar o vender agua”. La otra remite a los artilugios conocidos como norias, que no hacen al caso. Lo cierto es que, como cualquier conocedor de las Fiestas podrá comprender, no es nuestro agüero ese aguador. Más bien parece que se operó en la mente de nuestro bienintencionado corrector un proceso similar al sufrido por Bizet, empeñado éste último en llamar en su Carmen “toreador”, y no “torero”, a nuestros arriesgados lidiadores. Y aún hay que hacer otra salvedad: una cosa es el agüero que tanto alegra las Fiestas caudetanas, y otra los agüeros, o augurios, que recibían los sacerdotes y magistrados romanos a través del vuelo de las aves y otras maquinaciones por el estilo. Dicho lo cual, es llegada la hora de entrar en materia.
Según parece, la primera aparición de la figura del agüero debe remontarse a los primeros tiempos de la Humanidad: se trata de una figurita, diminuta y encorvada, representada en ese prodigio, definido por algunos como la Capilla Sixtina del arte prehistórico, las Cuevas de Altamira. Es una figura policromada, de dos centímetros de anchura por ocho de alto, que porta algo similar a una vasija, con la que hace el gesto ceremonial de dar agua o alguna extraña pócima de aquella época a los cazadores, figuras de mayor tamaño que se encuentran a su izquierda, lanzando sus flechas a los bisontes, con evidente disgusto de éstos últimos. El profesor Von Hoffmann, de la Universidad de Viena, cree que la actitud del personaje referido indica sumisión ante los que pueden ser sus superiores en el escalafón social de la época.
El prestigioso paleontólogo Dr. Smith, de la Universidad de Colorado, opina que la deformación apreciada en la parte dorsal de la figura, es una joroba, posiblemente debida a una malformación congénita, heredada de sus antepasados. Si así fuera, deberíamos concluir que, lejos de considerar al jorobado como un subtipo de agüero, nos hallamos ante una raza de homínidos domesticados.
El insigne profesor W. López, del Instituto de Estudios Anglo-Hispano-Americanos de Toronto, discrepa ampliamente de la teoría del Dr. Smith y afirma que no puede tratarse de un homínido. Dado que a la figura policromada no se le aprecia el vello, el profesor López cree que se trata más bien de un hechicero que desempeña, con su actitud oferente, un papel fundamental en el ritual de la caza.
Para encontrar nuevas referencias a nuestro personaje debemos situarnos en la España musulmana y acudir a la rica literatura árabe. Durante el período de los reinos de Taifas, sabemos por documentos encontrados por arabistas de la Universidad de Córdoba, de la existencia de la figura del Agüero Real. Éste se dedicaba al avituallamiento en tiempo de guerra, de modo especial en medio del fragor de la batalla, procurando bebida y, en ocasiones, cuando la situación lo requería, pócimas supuestamente milagrosas, a los heridos en combate. Tales atenciones hacían más llevaderos estos trabajos.
Obviamente, estos personajes requerían un entrenamiento adecuado para soportar el peso de las tinajas, así como una eficaz instrucción para esquivar los flechazos, lanzazos y espadazos que llovían por doquier.
Con el paso de los años y el roce, este oficio fue adoptado también por las huestes cristianas, hasta dar lugar a lo que hoy conocemos, gracias a la información y documentos hallados en el archivo de Simancas, como Agüero Mayor de Castilla. Éste no actuaba en la batalla, sino que se dedicaba a hacer más placentero el descanso de los guerreros. Como recompensa por los servicios prestados, algunos recibían el favor de ser nombrados hijosdalgo o bien, en consonancia con sus méritos, se les otorgaba un título de mayor rango. Muchos de ellos, sin embargo, no llegaron nunca demasiado lejos, a causa de su desmedida afición al vino, herencia de su trabajo. Algunos fueron ajusticiados, incluso, por insultar, en estado de evidente embriaguez, a la nobleza y clero mientras prestaban sus servicios.
En la actualidad existe un agüero moderno, emprendedor y profesionalizado. En esta dura profesión, ha venido dándose, durante los últimos años, especialmente desde la transición a la democracia, un proceso de tecnificación y readaptación a los nuevos tiempos.
En otro orden de cosas, exponemos a continuación la tipología de agüeros por el prestigioso sociólogo de la Universidad de Valencia Pere Finestrat, la más adecuada a nuestro entender, dado que se refiere únicamente a agüeros relacionados con la fiesta de Moros y Cristianos en el Levante Español.
  1.  “Agüero común” (acuiferus acuiferus).- Dícese de la persona que porta bebida de naturaleza diversa.
  2. “Agüero japonés” (acuiferus Nipon).- Dícese del turista oriental que, atraído por la fama de las fiestas de Moros y Cristianos, pretende participar en las mismas y, dada su falta de experiencia, queda asignado a este cometido. Es fácilmento reconocible por su obsesiva manía de inmortalizar cada trago con una fotografía, como virtud fundamental, destacaremos su extraña habilidad para realizar ambas tareas simultáneamente. Su más detestable defecto radica en su insistencia en llenar las botellas de saque.
  3. “Agüero sumiso” (acuiferus submissus).- Dícese del agüero que obedece ciegamente las órdenes de las ordas que desfilan.
  4. “Agüero déspota” (acuiferus tyrannicus).- Dícese del agüero que dirige estrictamente todas las operaciones de avituallamiento de los participantes en un desfile, imponiendo un severo régimen disciplinario a los desfilantes. Se le puede reconocer por frases como “Ahora te daré de beber”, “Calla y desfila”, “Cuando te toque”, “A tí no que ya has bebido”, “No”...
  5. “Agüero gandul” (acuiferus errabundus).- Dícese del agüero que, por falta de iniciativa y vitalidad, no cumple con su cometido y es recriminado constantemente por las ordas sedientas, con frases como: “Agüero, que voy seco”, “Agüero, por tu padre”, “¿Dónde está?”, “¿vienes o voy?”, y un sinfín de conocidas interpelaciones por el estilo. Reconócesele por lo diminutas que son sus zamarras, así como por lo lento y tedioso de sus movimientos.
  6. “Agüero bisoño” (acuiferus Bereber).- Dícese del agüero que cumple fielmente su cometido y porta exclusivamente líquidos no dañinos para el estado físico y mental de los participantes en un desfile. Se le reconoce por frases como “No tengo”, “Ya beberás cuando acabe el desfile”...
  7. “Agüero capador o capeador” (acuiferus pallium).- Dícese del agüero que, aunque porta pequeñas dosis de pitanza, tiene como cometido fundamental el de arreglar las alborotadas capas y vestimentas de los desfilantes. Sus frases más habituales suelen ser: “Cuidado que te la pisas (sc. la capa)...”, “Ladéate un poco”, “Llevas la lanza torcida”, “Espera, espera”, etc.
  8. “Agüero adulador o pelma” (acuiferus molestus).- Dícese del agüero que cumple su cometido con excesivo celo, llevando a los escuadristas a altísimos niveles de exasperación. Se le reconoce por las siguientes frases: “¿Quiere usted un poco más?”, “¿Le llevo la espada?”, “¿Un cigarro, un puro?”. Se les suele recriminar con las siguientes: “Déjame en paz”, “Te largues”, “Multiplícate por cero”, y otras por el estilo.
  9. “Agüero Abenzoar” (acuiferus abenzoar).- Ejemplo de agüero radicalizado, del que más vale no hablar...

    Manu

 

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