Sociedad Cultural Abenzoar - El desfile: una aproximación
El desfile: una aproximación  E-Mail

Para aquéllos que asisten a encarnizadas discusiones sobre el sentido de la Fiesta y quedan perplejos ante tantas teorías inconsistentes, intentaré una pequeña aproximación en sentido y forma al acto más controvertido de todos, el desfile.
No se puede aceptar, como afirman algunas malintencionadas lenguas, que nuestra forma de evolucionar sea anárquica y carezca de orden. Lo cierto es que desarrollamos un sistema complejo y cambiante a lo largo de la Entrada y Enhorabuena.
La teoría dice que existen diversas formas de desfilar, catalogadas en función del modo de entender el acto que se realiza. En primer lugar, podemos citar la escuela castrense, que confunde traje con uniforme y que evoluciona militarmente. Existe ejemplos deplorables de esta escuela en todas las Comparsas. En segundo lugar, hay comparsistas que entienden este acto como una procesión religiosa y evolucionan consecuentemente. Convendría en este caso añadir al vestuario de dichas escuadras un botafumeiro que precediera la formación, lo que le daría mayor credibilidad y consistencia. Citemos, en fin, una tercera escuela que yo llamaría templaria, mezcla, en realidad, según diversas proporciones, de las dos anteriores. Son los monjes-soldados, de gran tradición en estas tierras. Escuelas menos arcaicas consideran que el día 6 de septiembre se produce un desfile de modelos multitudinario donde se pretende destacar en elegancia y garbo. Un vestuario vistoso y unas evoluciones grandilocuentes son sus virtudes fundamentales. Por último, y antes de pasar al análisis del peculiar modo abenzoar, citaré a esas “bandas de barbudos y melenudos” que desfilan sin orden ni concierto, a las que podemos designar como “hordas de bárbaros”. Son, sin duda, una nota de colorido necesaria. Descargan todo preciosismo en las evoluciones de los cabos, a menudo excepcionales.
Nuestro caso es bien distinto. Entendemos nosotros los desfiles como algo teatral y carnavalesco. Sin embargo, preparamos minuciosamente el acto, no dejamos nada a la improvisación y mantenemos en todo momento una tensión y rigor encomiables. Dos horas antes del desfile ya estamos preparándonos. Algunos cofrades utilizan técnicas especiales de concentración, métodos de respiración, yoga, etc. No es cierto, como se dice, que nos dediquemos a beber como cosacos.
Una vez iniciado el desfile, hay ocasiones en que llegamos a manifestar síntomas extraños, tales como mareos, vómitos, risas incontroladas, gritos y flojedad en las piernas. Algunos lo achacan a una presunta intoxicación etílica, inexistente, por supuesto. Son producto, en realidad, de esa especial tensión, necesaria en un desfile rigurosamente desarrollado.
Daré algunos ejemplos que sirvan para aclarar definitivamente todo posible malentendido. En primer lugar, no es cierto que las curvas se deban dar con la escuadra completamente recta. Ésa es, sí, la forma más sencilla de hacerlo, pero no la única. Nosotros utilizamos toda la gama de ángulos posibles, algunos de ellos inverosímiles, para dar una mayor vistosidad al desfile. Estas estructuras cambiantes, que podrían parecer producto de la desorganización más absoluta, están, en realidad, completamente programadas y responden a esquemas previos muy exactos. Obsérvese que no repetimos nunca el mismo ángulo de ataque a la curva. El cabo se entusiasma a menudo en estos momentos y nos arenga constantemente golpeando enérgicamente con su espada nuestros escudos.
En segundo lugar, haré hincapié en la estructura que mantenemos a lo largo de acto que nos ocupa. Puede parece (y hay gente que así lo mantiene), que la forma más apropiada es la de 13-15 comparsistas en línea, precedidos de un cabo que hace filigranas. Esto, obviamente, no es así. Afortunadamente, hay escuadras –la nuestra es una de ellas– que evolucionan de manera distinta. Nosotros empleamos la estructura que podríamos denominar arcaica como punto de partida para desarrollar otras muchas. La primera utiliza únicamente el plano como forma fundamental, renunciando al volumen, que requiere formaciones más complejas y permite una mayor comunicación con el público.
Veamos algunos ejemplos aclaratorios que permitirán observar las diferencias entre el método arcaico y los utilizados por nosotros:

 

Estructura arcaica
Estructura arcaica en la que sólo se utiliza el plano y donde la dirección del movimiento es única.


Estructura compleja
Estructura compleja donde se utiliza el volumen y los desplazamientos son más diversos y complejos. El número de elementos desfilantes se incrementa, una vez incorporados los rezagados que no habían hecho acto de presencia en la primera alineación.


Estructura dinámica
Gráfico dinámico donde se puede apreciar la complejidad de movimientos que llevan a la formación base previa al inicio de una nueva estructura compleja.



Solamente queda añadir que, por regla general, nuestro cabo desconoce la estructura que vamos a desarrollar en cada momento, cuestión que incrementa considerablemente la dificultad. A menudo, la belleza de nuestras evoluciones hace que los representantes de la Comparsa nos manifiesten efusivamente sus felicitaciones e, incluso, soliciten unirse a la formación, a lo que siempre nos negamos, dado que carecen del entrenamiento adecuado.

   

José Antonio

 

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